¿Por qué debemos cambiar las sábanas y cada cuánto tiempo?

Cambiar las sábanas con frecuencia es una práctica que no admite discusión. Todas las prendas que están en contacto con la piel deben cambiarse con cierta frecuencia. El sudor, los productos que utilizamos y los propios restos de la piel van acumulando bacterias en los tejidos. Así, tanto por higiene como por salud, las sábanas y las fundas de las almohadas deben lavarse de manera periódica y renovarse con el paso del tiempo.

Razones para cambiar las sábanas

Como decíamos, cualquier tejido que esté en contacto continuo con la piel va a acumular todo lo que esta desprende. Aunque no resulte visible para nosotros, lo cierto es que las células muertas, los restos de maquillaje, el sudor y todas las sustancias que hemos ido acumulando a lo largo del día, van a ir quedando en las sábanas y en la funda de la almohada al pasar muchas horas rozándonos.

Cuando todos aquellos restos se quedan en el tejido, al día siguiente volvemos a estar en contacto con ellos. En otras palabras, estamos haciendo un intercambio de microorganismos y bacterias cada noche. Para que esto no afecte al estado de nuestra piel y nuestro cabello, así como a nuestra salud, se recomienda cambiar las sábanas con regularidad.

Si bien cada persona tiene sus propios hábitos a la hora de cambiar las sábanas, lo recomendable es hacerlo con regularidad. ¿Y por qué? Pues porque tal y como hemos explicado, todo aquello que acumulamos se deposita en ellas. De igual modo en que el aseo personal sirve para eliminar la proliferación de bacterias, la higiene a la hora de cambiar las sábanas es la otra cara de la misma moneda.

Aunque muchas personas tienen la costumbre de darse una ducha por la mañana, lo que estamos haciendo es dejar todas las partículas potencialmente nocivas impregnadas en nuestro cuerpo. Cuando nos damos una ducha por la noche, logramos eliminarlas y reducimos la cantidad de restos que van a depositarse finalmente en el tejido. Sobra decir que la frecuencia de la ducha debe ser diaria si queremos reducir la de cambiar las sábanas.

¿Cada cuánto cambiar las sábanas?

Ahora que ya conocemos todos los motivos por los que debemos cambiar las sábanas, es el momento de saber la frecuencia con la que conviene hacerlo. De esta manera, evitaremos sufrir consecuencias negativas al estar en contacto con bacterias.

Según dictan los expertos, la frecuencia ideal para cambiar las sábanas es una vez a la semana. No obstante, se trata de una orientación, ya que en función de los hábitos de cada persona o de la época del año, esta podrá aumentar o disminuir.

Esto significa que aquellas personas que pasan mucho tiempo durmiendo, que no se duchan por la noche o que sudan mientras duermen, podrían aumentar la frecuencia de cambiar las sábanas a un par de veces a la semana. Lo mismo sucede cuando estamos pasando alguna enfermedad o si nos gusta dormir sin ropa.

Por el contrario, si es invierno, nos duchamos y el tiempo que pasamos en la cama se mantiene en la media, la frecuencia no tendrá que ser tan estricta. En cualquier caso, cada persona podrá adaptarla a sus propios gustos, aun cuando pueda perjudicar a la salud.

Aspectos que interfieren a la hora de cambiar las sábanas

Al hablar de cambiar las sábanas, debemos tener en cuenta que no solo afecta el aspecto de la higiene personal. Además de ello, la propia calidad de los tejidos también repercute en la cantidad de bacterias que pueden acumularse. Y no solo eso, sino que también afecta en el propio descanso.

Cuando los tejidos de las sábanas o las fundas de las almohadas están fabricados con poliéster u otros materiales sintéticos, se dificulta la transpiración. ¿Y qué sucede en estos casos? Cuando el tejido no permite que circule el aire, será más fácil que sudemos dentro de la cama. Tal y como sucede con las prendas de ropa que no son de algodón. El tejido se seca pero las partículas se acumulan en su interior en mayor medida.

De esta manera, cuando el tejido de las sábanas no es de gran calidad, estamos propiciando la acumulación de bacterias. Por otra parte, dado que la frecuencia para cambiar las sábanas hemos dicho que debe rondar la semana, si el tejido no es lo suficientemente bueno, comenzará a deteriorarse con rapidez debido a los lavados.

En otras palabras, elegir tejidos de buena calidad para la ropa de cama, no solo evitará que nuestra piel no traspire y se acumulen más bacterias, sino que resistirá a los lavados con el paso del tiempo. Invertir en nuestra salud es una decisión que no podemos tomarnos a la ligera.

¿Cómo debemos lavar las sábanas?

No cambiar las sábanas cuando se recomienda hacerlo puede acarrear patologías de tipo infeccioso, como los hongos en determinadas partes del cuerpo y algunos problemas en la piel como el acné. Además, aumenta la probabilidad de contraer diferentes virus.

Hay que tener en cuenta que además de pasar muchas horas durmiendo, en la cama tendemos a realizar otras actividades, como las relaciones sexuales e incluso comer. Todas ellas un nido de bacterias que se van fijando en las sábanas.

Por otra parte, si sufrimos problemas de alergia, los ácaros de polvo que se acumulan al no cambiar las sábanas con regularidad pueden ser un desencadenante de aquella, así como de otros problemas respiratorios.

Para deshacernos de todos los gérmenes al cambiar las sábanas, se recomienda lavarlas a una temperatura no inferior a los 60º. Cuando lo hacemos a una inferior, solo eliminamos un pequeño porcentaje de las mismas. Sin embargo, a partir de los 60º, los microorganismos y las bacterias mueren y se impide que puedan reproducirse.

Si queremos cuidar nuestra salud, debemos elegir tejidos que sean transpirables y resistentes, como el algodón de alta calidad. Y además de ello, cambiar las sábanas con frecuencia y lavarlas a la temperatura recomendada. De este modo, no solo disfrutaremos de un buen descanso, sino también de una salud óptima.